Cindy
Cuando la puerta se cerró, la tensión en el ambiente se disipó apenas.
Bruno se apoyó en el respaldo del sillón y exhaló con calma.
—¿Qué fue eso? —preguntó él arqueando una ceja
—¿El qué? —respondí casi al instante.
Justo cuando Bruno iba a decir algo, un movimiento interrumpió la escena.
—Disculpen —la voz de Melva, la señora encargada de la casa, sonó con la calma respetuosa que la caracterizaba—. Señorita Cindy, señor Bruno, lamento interrumpir.
La mujer, de rostro amable y mod