Cindy
Antes de que pudiera responder, un hombre alto y de semblante relajado se acercó a nosotros, llevando en brazos a un pequeño niño que no debía tener más de tres años. El niño vestía un traje blanco, impecable, y tenía una expresión de cansancio que lo hacía lucir adorable.
—¡Omar! —dijo Ivette, extendiendo los brazos hacia el hombre—. Cariño, ven a conocer a Cindy.
—¿Cindy? —repitió el hombre con curiosidad mientras se acercaba y extendía una mano para saludarme—. Soy Omar, el esposo