Bruno
El bullicio del bautizo quedaba atrás mientras me alejaba con Amena en brazos. La sentía acurrucada contra mi pecho, su carita escondida en mi cuello, y ese simple gesto tenía el poder de suavizar mi expresión dura.
Victoria caminaba unos pasos delante de mí, con su porte elegante y su vestido impecable. Su cabello caía en ondas perfectas sobre sus hombros, y aunque intentaba mantener una expresión serena, la rigidez de su postura la delataba. Estaba molesta.
No era difícil adivinar po