Calvin Monteverde
Al regresar a la sala, encontré a mis hombres esperando. Todos armados y vestidos de negro, con rostros serios y miradas de acero. Uno de ellos, El fiero, me miró expectante.
—¿Cuál es el plan, jefe?
Saqué el papel con la dirección que Rafa me había dado y lo desplegué lentamente.
—Vamos por la chica, se llama Cindy, la quiero viva, muerta no me sirve, así que haremos nuestro trabajo bien, ¿Entendido?
Todos asintieron. El fiero, arqueó una ceja, pero no dijo nada. Sabía que c