Mundo ficciónIniciar sesiónSoy Andreina Ferreira, graduada en el prestigioso conservatorio Santa Cecilia, escuela de arte antiguo, Después de dos años de estar comprometida con Marco Cienfuegos, el CEO más exitoso del país, por fin he quedado embarazada, lo hice a sus espaldas, es verdad, deseaba con el alma ser madre, y lo amaba a él con todo mi corazón, por ese motivo no tomé las píldoras para poder encargar a un bebé a pesar de que mi novio me lo negaba cada que se lo pedía. Creí ingenuamente que aunque no quería ser padre, cuando tuviera al bebé en sus brazos su corazón se ablandaría y lo amaría tanto como yo, pero fuí tan estúpida, Marco si quería ser padre, pero no conmigo, si no con su amante, Carolina Minelli, su amor de adolescencia, esa que nunca olvidó, la que dijo que no le gustaba, y que solo veía como una hermana, hasta que... La noticia de su compromiso y que serían padres, explotó en internet. ¿Que era yo para ese poderoso e infiel CEO?
Leer másLos hermanos Rodríguez, se tensaron cuando escucharon al niño, estaba a punto de delatarlos, no podían permitirlo, sobre todo el CEO. — Deguel, haz algo con tu engendro, nos va echar todo abajo, ¿Quién carajos le ha enseñado a ser tan soplón? — Eh, mamá me ha dicho que yo siempre debo contarle todo, que debo de tenerle confianza, no soy un soplón, tío Alejandro, pero le diré a mamá que tú tienes cámaras en la villa donde las estaban vigilando tú y papá. Al CEO se le contrajeron las pupilas del enojo, ese niño se estaba convirtiendo en su dolor de cabeza. Se volteó a su hermano y le dijo algo muy serio. — ¿Cómo haces para vivir con esta amenaza encima? — Sobrevivo. — Respondió el mafioso moviendo un hombre de manera descuidada. — !Pero haz algo, dale unas nalgadas, bórralo la memoria, sedalo, si nos delata estamos muertos! — ¿Crees que no lo he intentado? Pero la madre lo quiere, en comparación con la furia de mi mujer sería mejor que mi peor enemigo me secuestrara y
En una Bang especial serían trasladados los atuendos del CEO, el mafioso y los niños, mientras tanto todos se fueron en el coche de Alejandro. Deguel, puso música movida que sabía que les gustaba a los niños, ellos iban ambientados medio bailando en el asiento. — Son hiperactivos y tú aparte los azuzas más, ¿Eh? Míralos, parecen almejas cuando les pones limón. — Es mejor que estos dos estén entretenidos, creeme, si de pronto se encuentran sin algo que hacer te hacen la vida miserable. — Si pero... No era necesario que me acompañaras a dormir, soy un adulto, no me va a pasar nada. — No te voy a dejar solo, mírate, estás ansioso y nervioso, quizás no vamos a poder ir al vara que reservé, pero en el penthouse podemos pasarlo bien. — Sin mujeres Deguel, ya te dije que Andreina, me manda al diablo si me atrapa en algo, además mi cuñada haría lo mismo contigo. — No nos íbamos a acostar con nadie de todos formas, las chicas solo eran para ambientar y que bailaran, ¿No es
Andreina, no entendió mucho de las palabras de Alejandra, quería preguntar más pero de pronto los niños acapararon la atención de la jóven madre. Los dos días antes de la boda transcurrieron en un correr de aquí para allá. Andreina, respondía a la planificadora de bodas para autorizar los últimos detalles, y ella misma estuvo en pruebas con él vestido al que se le tuvo que ajustar por qué había bajado un poco de peso. — ¿Andreina, estás segura de que tenemos que hacer esto? — Si Alejandro, o te vas tú, o me voy yo, pero no podemos estar los dos en la villa preparándonos para salir a la iglesia, recuerda que es de mala suerte ver a la novia antes de la boda. — Pero querida, yo quiero verte. — ¿Quieres que tengamos mala suerte en el matrimonio? ¡Eso jamás! !Se harán las cosas de forma tradicional, te irás al penthouse y te prepararás allá, y no se hablará más del asunto! Dicho eso, Andreina, se dió la vuelta para ir a la cocina por un bocadillo, le gustaba ir personalme
Alejandro, se dió cuenta de que sus sobrinos habiéndo nacido y siendo criados hasta el día de hoy dentro de una peligrosa mafia, no se andaban con rodeos. — Pequeño bribón, solamente tienes tres años y ya tu traviesa mente te da para tanto, ¿Eh? — Papá dice que si alguien nos hace algo que nos afecte, podemos tomar revancha, por eso no faltes a tu palabra tío, me agradas, no quiero ser tu enemigo. — Que bien que no quieres, porque si quisieras que serías capaz de hacerlo, ¿eh? Pero escucha bien, si tú te intentas lanzar por la ventana, yo te atrapo y te doy de nalgadas hasta que las posaderas se te pongan rojas. (...) Más tarde, cuando el CEO dejó a su esposa y sus sobrinos en la villa, se marchó al hospital, en el camino no podía dejar de pensar en que criar un hijo no era una tarea sencilla, pedía que su bebé fuera más como Andreina, así sería dócil y de buen carácter, porque de hacerle berrinches como Degel, buscaría un internado en suiza para enviarlo. Al llegar a





Último capítulo