Por un momento en la mirada de Marcos hubo un destello de arrepentimiento, pero había sido solo eso, un momento, Después volvió a su habitual frialdad de siempre.
— ¡Mientes, eso no puede ser cierto!
— ¡Lo es, lo juro, estoy embarazada de tu bebé...! ¡Por favor llévame a un hospital, no quiero perder a mi hijo!
La voz de Andreina, se apagaba cada vez más debido al dolor, su hermoso vestido yacía ahora manchado en sangre, ella lloraba aterrada y desesperada.
— ¡Marco, está mujer es un