Inicio / Romance / El CEO ELIGIÓ A SU AMANTE ANTES QUE A MÍ / Ella tendrá a mi hijo, Y será mi esposa.
Ella tendrá a mi hijo, Y será mi esposa.

Andreina se obligó a bajar a la cocina para comer algo, después de todo estaba embarazada y debía alimentarse bien por el bebé.

La empleada doméstica le pregunto al verla.

— Buenos días, señorita, ¿Quiere desayunar algo? — La amable señora sabía que Andreina y el el CEO Cienfuegos, tenían una relación, y esperaba que se terminaran casando.

— Solo fruta, Mery, no tengo mucho apetito.

La jóven maestra no tenía humor para nada, su ánimo estaba por los suelos, había tristeza en su mirada, y solo un motivo para mantener la esperanza, su hijo.

Ella estuvo esperando a Marco, incluso pidió permiso en la escuela de música para faltar, aunque hubo alguien en particular que se quedó esperando por ella. Un hombre de mirada gris profunda que se heló cuando se resignó a que no la vería ese día.

Más tarde, cuando ya había caído la noche y las estrellas iluminaban las calles, de escuchó la puerta principal abrirse.

Andy, se encontraba sentada en el sofá con una manta en las piernas. Ella vió la figura imponente, de ese hombre que le había robado la razón, y también el corazón, dos años atrás.

— Andreina, ¿Estás aquí?

— Si, te estaba esperando.

La talentosa jóven, tenía los ojos llorosos, no hacía mucho tiempo que Carolina Minelli, había publicado una foto en su perfil. Se trataba de una pedida de mano. Un anillo de diamantes en su dedo anular puesto por las varoniles manos de un hombre que conocía bastante bien.

El hombre sintió que algo no andaba bien. Su novia se veía algo desmejorada, pálida y con ojeras.

— Andy, ¿Pasaste mala noche?

El hombre quiso acercarse pero ella dió un paso atrás.

— No es necesario que sigas fingiendo que te preocupas por mi, cuando no viniste a casa anoche por quedarte con esa mujer.

La mirada de Andreina, estaba llena de dolor puro.

— Andy, yo... ¡Escucha, las cosas sucedieron sin que me diera cuenta...! ¡Pasábamos mucho tiempo juntos, una cosa llevó a la otra, y ahora... Carolina, ella está embarazada de mi hijo!

Había escuchado sobre los corazones rotos, pero juro por dios que no imaginé que doliera tanto. Ahí estaba ese elegante y atractivo CEO, al que le había dedicado dos años de mi vida, y por el que había dejado todo, mi familia, mi estatus, todo lo que fuí.

Ahora me estaba diciendo que que me había sido infiel y que esperaba un hijo con Carolina, la mujer que dijo era como su hermanita.

— Dijiste que no querías tener hijos, ¿Lo recuerdas? Pero aún así embarazaste a tu directora de proyectos. — Hablé con una voz rota que nunca me había escuchado.

— ¡Lo sé, nada de esto fue planeado, simplemente sucedió, ahora no puedo simplemente voltear para el otro lado, ella pertenece a una de las familia más ricas de Italia, tengo que responderle o su reputación quedará por los suelos y dañada para siempre!

El hombre que había traicionado dos años de mi amor, estaba tan preocupado por la reputación de esa mujer, que yo salía evidentemente sobrando.

— ¿Su reputación, dices? Entonces, Marco, ¿Qué hay de mí, de los dos años que llevamos de relación, mi reputación no importa en lo absoluto solo porque se trata de mi?

— ¡Es distinto, tu no tienes un apellido que cuidar, no eres parte de la alta sociedad, en cambio Carolina es...! ¡Frágil, sensible, vulnerable al escrutinio de la gente, y tú eres...!

— ¡¿Qué soy?! ¡un fantasma que ha vivido bajo tu sombra por todo este tiempo, alguien que no existe dentro de tu círculo y tu familia! Eso es lo que soy para ti, ¿Cierto?

En cada palabra que Marco, decía, lograba que el corazón de Andreina, sangrara más. Lo había amado tanto, había soñado con una gran boda, niños en la casa, y él llegando de trabajar cada tarde mientras ella lo recibía con un beso y una sonrisa. Pero ahora él rompía todos sus sueños de la manera más egoísta de la que era capaz.

— ¡No, no es así, sabes que... me importas! Podemos... Podemos seguir con lo nuestro, ser discretos, mientras Carolina, no sospeche que estamos juntos, estaremos bien. ¡Si eres paciente — Marco, tomó las manos de Andreina, en un rápido movimiento para seguir hablando. — Quizás después de que nazca el niño me divorcie y nos casemos como tanto quieres!

— Tú... ¿Me estás proponiéndo ser tu amante?

La mirada de Marco, se oscureció, nunca había pensado romper con Andreína, pero Dada las circunstancias y los compromisos sociales, ¿Qué más podía hacer? Ella no tenía el estatus, ni la riqueza que tenía Carolina, lo que ayudarían a que los socios siguieron firmando contratos con Cienfuegos Group.

— No lo digas de esa forma, sé que no se escucha bien, pero entiende, mi familia jamás te aceptaría como la señora Cienfuegos, solo eres una... Maestra de escuela, con un salario mínimo. No te dejaré, Andreina, aunque no estemos casados yo te daré todo lo que necesites, incluso una mensualidad, esta casa, regalos, tendrás una buena vida bajo mis cuidados y mis alas.

Los ojos azules de Andreina que siempre eran cálidos para Marco, ahora estaban fríos y sin rastro de esa calidez. Aún así Marco, seguía esperando una respuesta de ella, todavía creía que no lo dejaría porque no podía vivir sin él.

— Nunca, jamás sería la amante de un hombre casado, ni tampoco tendría una relación con un traidor.

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