El CEO ELIGIÓ A SU AMANTE ANTES QUE A MÍ
El CEO ELIGIÓ A SU AMANTE ANTES QUE A MÍ
Por: Pandora
Embarazo no deseado.

Sentada en la silla de un consultorio médico, yo Andreina Ferreira, graduada de una prestigiosa escuela de arte y música en Inglaterra, esperaba a que mi ginecólogo de cabecera leyera los resultados de la prueba de embarazo de sangre que me había hecho apenas hacía media hora.

— ¡Miss Ferreira, felicidades, lo ha conseguido, está usted embarazada! ¿Por qué no vino su novio a recibir esta alegre noticia con usted?

El doctor Carter nos conocía perfectamente a Marco, y a mí, habíamos venido antes a programar un buen método anticonceptivo, ya que mi prometido no quería tener hijos por ahora, así que no podía decirle que yo me había embarazado a sus espaldas. Tuve que mentir aunque no era de mi agrado.

— ¡Mi novio tuvo una junta muy importante, pero estoy segura de que apenas lo sepa se va a poner demasiado contento, tanto como yo!

Los ojos se me llenaron de lágrimas, había deseado tanto quedar embarazada y ser madre, pero Marco, siempre me ponía pretextos. "Somos muy jóvenes, decía, deja que asegure unos contratos y encargaremos un bebé, y lo último, no estoy seguro de querer ser padre, ni ahora, ni después".

Fue por esa razón que tomé las cosas por mi cuenta, él decía que me amaba, que yo era su todo en la vida, entonces era el momento de demostrarme ese amor que decía profesar por mi aceptando a nuestro hijo y recibirlo en un hogar feliz.

— Estoy seguro que el CEO Cienfuegos, va a saltar de gusto, por el momento todo está perfecto, le haré está receta para que comience a vitaminarce, oh, y la veo el próximo mes justo aquí. — Dijo el galeno emocionado por su paciente.

Tomé la receta con la mano temblorosa, todavía no asimilaba que estaba en cinta, lejos estaba de imaginar que... No llegaría a la siguiente cita prenatal.

— Lo veré aquí el próximo mes sin falta. — Me despedí del doctor y sali del consultorio hacia la compañía de mi importante prometido. El era un hombre sumamente ocupado, de estándares muy altos en todos aspectos, me sentí afortunada de que me hubiera elegido como su novia, aunque manteníamos la relación en secreto, él decía que en el momento adecuado la iba a hacer pública.

Todavía recuerdo el día en el que lo conocí, ese día que regresaba de dar un recital en una universidad prestigiosa de la ciudad.

Marco Cienfuegos, alto, cabello negro, ojos tan verdes como dos esmeraldas, y una barba cerrada tan prolija que lo hacía verse como el hombre más atractivo que hubiera conocido jamás. Su aspecto impecable y sofisticado, me hizo caer sin remedio en su encanto misterioso y varonil, lejos estaba de imaginarme el monstruo que vivía en ese atractivo Adonis.

(...)

— ¡Esto es... Maravilloso! — Acaricié mi vientre con toda la ternura que era capaz, por fin mi hijo con el hombre que amaba venía en camino, y apenas podía esperar para darle la buena noticia.

Llegué a la compañía Cienfuegos, las miradas extrañas de las recepcionistas me parecieron fuera de lugar, pero las dejé pasar porque mis emociones estaban concentradas en el bebé.

— Quiero ver al señor Cienfuegos. — Pedí ya un poco impaciente.

— Lo siento, el CEO, no se encuentra en la compañía, él tuvo que salir a comer con un importante cliente.

Las risitas que apenas disimulaban me hicieron sentir incómoda, era evidente que me creian una enamorada obsesiva más del gran jefe. Estaba a punto de decirles algo cuando mi celular timbró por una notificación. La abrí inocentemente, se trataba de una noticia de una página de farándula.

El atractivo CEO Cienfuegos se encuentra en una comida en un exclusivo restaurante con una dama misteriosa, ¿Será que habrá pronto una señora Cienfuegos? ¿El soltero eterno de nos casa?

Agregada a la nota había una fotografía donde se podía ver la espalda de Marco, mi novio y de como acomodaba un Mechon de cabello detrás de la oreja de la mujer que no era otra que su jefa de proyectos, Carolina Minelli, esa bella y sensual pelirroja que había sido compañera de preparatoria de Marco.

Le había reclamado más de una vez su cercanía a esa mujer que siempre lo acompañaba en juntas importantes y viajes de negocios, pero Marco, siempre me tranquilizaban diciéndome que Carolina, era como su hermanita menor, que no le tomara importancia a los rumores.

¿Había sido tan estúpida de creerme todos sus cuentos, todas sus palabras dulces para confortarme? El corazón de me aceleró de solo pensarlo, la respiración se me volvió irregular.

— Señorita, ¿Se encuentra bien?

Una de las recepcionistas me preguntó quizás al notar mi pálido rostro cuando en un mensaje de I*******m, Carolina público una fotografía.

Su mano y la de un hombre sobre la mesa tocándose con evidente cercanía. Y una frase, una sola frase que fué suficiente para romperme el corazón.

— Nuestro bebé viene en camino, que bendición que lo amemos tanto.

En ese momento presentí que algo andaba mal, me llevé una mano a los labios para evitar vomitar, sentía que todo me daba vueltas, intenté llamar a mi esposo, pero la llamada nunca se conectó.

Subí de nuevo al coche, el chófer que siempre me acompañaba a hacer mis diligencias me preguntó:

— ¿Hacía donde nos dirigimos señorita Ferreira?

— A casa... Vamos a casa..

En el camino un mensaje con el tono que había puesto especialmente para saber que se trataba de mi esposo me llegó de pronto.

"Estaré en casa por la noche, no hagas caso de los rumores, yo te lo explicaré todo cuando te vea"

Esa era la manera que Marco utilizaba para tranquilizarme, pero ahora ya no sería tan sencillo, quería una explicación, y la quería ya.

— Quiero una explicación en este momento, ¿Estás en una cita con tu asistente?

— ¡Iré a la villa, tus celos enfermizos me hacen doler la cabeza!

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