Mundo ficciónIniciar sesiónLa Piazza del Duomo estaba sumergida en una niebla matutina que desdibujaba las agujas de la catedral. Elara caminaba con el abrigo cerrado hasta el cuello, sintiendo el peso del transmisor oculto en su sostén.
A doscientos metros, oculto en un punto elevado, Lorenzo ajustaba la mira de su rifle térmico. Elara podía sentir su presencia como una sombra protectora en medio de la multitud de turistas y palomas.
Alejandro la esperaba en el Camparino in Galleria,







