Mundo ficciónIniciar sesiónEl agua del Mediterráneo era un sudario que succionaba el aire de los pulmones de Elara. Dante emergió de la negrura, arrastrándola hacia la superficie mientras el yate exhalaba su último aliento de acero y fuego detrás de ellos.
A pocos metros, un bote salvavidas cabeceaba sobre las olas impregnadas de combustible. Una figura ensangrentada y tambaleante se aferraba a los remos, Alejandro. Sus gemelos de oro habían desaparecido, y su rostro era







