Mundo ficciónIniciar sesiónEl aire en la clínica del Praetorian Vigil era demasiado limpio, casi quirúrgico, pero no lograba disipar la paranoia que flotaba en los pasillos. Lorenzo, con el brazo en cabestrillo y el rostro lívido, entró en la habitación de Dante cerrando la puerta con el pie.
— Tenemos a uno vivo — soltó Lorenzo, su voz estaba áspera como lija — Se quedó rezagado en el sótano del prostíbulo. Lo interrogu&eacu







