Mundo ficciónIniciar sesiónDante sostenía los folios amarillentos con una mano que apenas temblaba, mientras la otra apretaba el cuero del bolso de Elara. El silencio de la clínica privada era ensordecedor, y solo era interrumpido por el rítmico goteo de su propio suero.
Había aprovechado que ella se duchaba para registrar sus pertenencias. Al ver su firma falsa en aquel informe de « eliminación de activos », una ll







