Mundo ficciónIniciar sesiónEl eco de una carpeta golpeando la mesa de metal sonó como una guillotina. Elara apretó los muslos, sintiendo una punzada líquida y caliente recorrer su vientre.
— Su propio padre, Elara — escupió el interrogador, un hombre cuya sombra se proyectaba como una mancha sobre ella — Vincenzo De Luca ha sido muy claro. Usted dio la orden. Usted quería la corona.
— Es mentira — jadeó Elara, su voz fue un rasgu&ntil







