Mundo ficciónIniciar sesiónLa libertad de Elara se vendió con un cheque de siete cifras y el sello de los De Luca. Salvatore dejó los documentos sobre la mesa de la comisaría con una sonrisa que no llegó a sus ojos de tiburón.
— Ella sale conmigo. Órdenes directas de Vincenzo — sentenció Salvatore. Los agentes de la Interpol, con los bolsillos recién engrasados, ni siquiera se atrevieron a mirar a Elara a la cara.
Dante, sin embargo, no t







