Mundo ficciónIniciar sesiónEl frío del aire acondicionado en la furgoneta blindada fue un látigo sobre la piel mojada de Elara. No hubo despedidas. El metal de las esposas se cerró sobre sus muñecas con un clic definitivo.
— ¡Dante! — el grito de Elara murió cuando un agente la empujó hacia el interior del vehículo.
Dante forcejeó, sus músculos tensos bajo el peso de tres hombres que lo inmovilizaban contra la arena. Sus ojos







