“Las decisiones tomadas en el pasado siempre regresan dejando cicatrices profundas; porque cuando la verdad entra en una casa, ya no pide permiso… exige sangre, silencio o guerra.”
…Isabella no dijo nada. Su silencio fue más elocuente que cualquier grito.
Miró a Francesco abrazando a Natalia. Miró a las niñas. Miró las maletas. Y en sus ojos no hubo ira, no hubo celos. Hubo desprecio. Puro, absoluto, letal.
Francesco se separó bruscamente.
—Isabella, esto no es lo que parece...
Ella se rió.
Una