La noche había absorbido completamente el último vestigio de la fiesta. Donde horas antes resonaban risas y música, ahora solo quedaba el eco metálico del silencio y el peso palpable del desastre. El jardín, decorado con tanto esmero, parecía una escenografía abandonada después de una tragedia griega.
Salvatore observaba desde la terraza, una copa de whisky intacta en su mano sana. Su mirada seguía el camino de grava donde las luces del auto de Nick habían desaparecido, llevándose consigo no so