La revelación de Nonna y Dante.
El estudio de Greco estaba iluminado apenas por la lámpara verde del escritorio. Él revisaba informes, en silencio, cuando la puerta se abrió sin golpear. Dante entró primero, con gesto grave; detrás de él, Nonna Vittoria, envuelta en un abrigo oscuro y un pañuelo de seda roja, el rostro marcado por el peso de los años y los secretos.
Greco alzó la vista, sorprendido.
—Nonna… ¿qué haces aquí a estas horas?
Ella dejó el bolso sobre la mesa con un golpe seco. Su vo