📍 Moscú — Piso franco, esa noche
El humo del cigarro llenaba la habitación. Greco estaba recostado en la silla, mirando las fotos de sus hijos sobre la mesa. Dante cerró la puerta tras de sí, quedándose a solas con él.
—Fratello… —dijo con un suspiro, sentándose frente a él—. Necesito contarte algo.
Greco levantó la vista, cansado pero atento.
—¿Qué pasa?
Dante se pasó una mano por la nuca, nervioso.
—Luciana… está embarazada.
El silencio se alargó un instante. Greco lo miró fijo, y luego una