Villa Leone — Mañana clara de domingo
El aire olía a pan recién horneado, flores blancas y promesas nuevas.
El sol se filtraba por los ventanales y las campanas de la iglesia de Verona sonaban a lo lejos.
Luciana observaba a sus dos pequeños desde la cuna.
Aurora dormía con el puño cerrado y Lorenzo respiraba con ese ritmo tranquilo que solo tienen los bebés que nacen amados.
A su lado, Dante ajustaba la corbata frente al espejo, mientras Dante Jr. intentaba imitarlo con una bufanda.
—Papá, ¿ta