(Un mes después del encuentro en el hotel de Verona)
El verano se deslizaba lento sobre la costa italiana.
En la Villa Leone, la vida seguía su curso entre risas, pañales y planes para el bautizo de los mellizos.
Pero no todos encontraban paz.
Morózov llevaba semanas buscando un rostro que ya no aparecía en ninguna parte.
Ekaterina Volkov había desaparecido sin dejar rastro.
Ni llamadas, ni mensajes, ni rastros de su perfume en los pasillos de la villa.
Solo su ausencia… y la culpa.
—Quizás necesita espacio —le había dicho Dante una tarde, intentando aliviarlo.
—No la quiero lejos —respondió él—. No cuando por fin sé lo que siento.
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Villa Leone — Mañana luminosa
Luciana organizaba los preparativos del bautizo mientras Nonna doblaba pañales y Ravenna tomaba notas de invitados.
Arianna arreglaba flores, y Dante bromeaba con Greco sobre los padrinos y el vino.
—Prometo no desmayarme esta vez —dijo Dante.
—Promete no llorar —replicó Luciana, riendo—. Que los niños se asustan.
La casa r