El ascenso desde el Sector Hades fue un recordatorio físico de lo que habían perdido. Sin los ascensores hidráulicos, el grupo tuvo que trepar por los conductos de ventilación y escaleras de servicio durante seis horas agónicas.
Valeria lideraba la marcha, su cuerpo era una máquina de voluntad pura, mientras Mateo, cargando el peso de los recuerdos de su padre, parecía caminar en un trance, susurrando secuencias de comandos que ya no controlaban nada.
Al salir a la superficie, el mundo que enc