Mundo ficciónIniciar sesiónWillow y Vincent soñaban con un futuro juntos. Pero su destino fue arrebatado cuando ella es forzada a casarse con Alexander a cambio del tratamiento médico de su hermano. Encerrada en un matrimonio sin amor, sometida a humillaciones y consumida por el dolor, su única luz se apaga con la muerte de su hermano. Decidida a recuperar su vida, ella busca el divorcio y un nuevo comienzo, pero el pasado regresa con una sombra familiar: Vincent. Él, quien alguna vez la amó con devoción, ahora solo ve en ella una traidora. Herido y resentido, la trata con desprecio… pero su amor nunca murió. Entre el dolor, la redención y los secretos ocultos, ellos se enfrentarán a las cenizas de su amor. ¿Podrá ella explicarle la verdad? ¿Será demasiado tarde para un amor que fue destruido por el destino?
Leer másA veces quería gritar de frustración y hartazgo, sentía que nada de lo que hacía era suficiente para nadie, me forzaba a bajar la cabeza y sonreír como si nada me afectara.
- Te lo advierto, no molestes a Claire de nuevo ‒sujetaba mi mejilla dolorida, Alexander me había abofeteado de nuevo por las mentiras de esa mujer, como siempre me limitaba a asentir.
- Lo lamento, no pasara de nuevo ‒digo bajo, me quedo en el suelo incluso después de verlo salir, odiaba esto, pero debía soportar, un día toda esta m****a terminaría y sería libre.
Me pongo de pie con dificultad y salgo de aquella habitación, tras bajar escucho la suave música del piano y cuando llego a la sala, puedo ver a Alexander, Ethan y Claire en el piano, sin duda alguna eran una preciosa familia modelo, lástima que la esposa legal era yo, por desgracia.
- Tía Claire, tocas tan bien, ojalá que fueras mi mamá ‒no era la primera vez que escuchaba aquello, en realidad no me importaba, nunca quise tenerlo, había sido condicionada para traerlo a este mundo, pensé que podría quererlo con el tiempo, que podría tomarle cariño, y así fue los primeros meses, pero después mi suegra se lo llevó y lo educó igual a su padre, en ese momento me desconecté de él, ese poquitísimo afecto se fue como llegó, con rapidez.
- No deberías decir eso, tu mami puede enojarse ‒ruedo los ojos ante aquel tono falso, sólo un idiota se lo creería, aunque bueno, se me olvidaba que padre e hijo lo eran, sin duda nadie dudaría que eran padre e hijo, a los dos les gustaba lo falso.
- No me importa, papá, divórciate de mamá y cásate con la tía Claire ‒puedo ver cómo las mejillas de ella se sonrojan, ojalá le hiciera caso y me dejara libre, pero eso sólo era un sueño.
- No digas eso, tu mami se pondrá triste ‒entre más intentaba hacerse la buena, más crecía la determinación de Ethan de pedirle a su padre el divorcio‒. Willow, no te tomes en serio sus palabras, es un niño y no sabe lo que dice ‒dice intentando calmar la situación, pero sus ojos no mentían, estaba complacida con todo lo que pasaba.
- Claro que sí, odio a mi mamá, ojalá se muriera y desapareciera ‒a sus casi seis años, era tan cruel como cualquier adulto.
- Lamento ser una molestia ‒en realidad quería decirle que también deseaba estar muerta, libre de todo, pero debía callarme.
- Lo ves tía Claire, es una tonta de remate ‒rueda los ojos con frustración.
- Iré a preparar algo para comer ‒apenas di dos pasos cuando Alexander me detuvo.
- No es necesario, saldremos a comer ‒asiento, sabía muy bien que no estaba incluida, así que iría a la cocina para prepararme algo para mí.
- Que tengan una buena salida ‒les sonrío, además de comer necesitaba hielo en mi mejilla.
- Deberías venir Willow, aunque seguro no quieres ir porque estaré yo, si quieres puedo quedarme aquí, salgan en familia ‒ahí estaba de nuevo, haciéndose la víctima, estaba tan cansada de este tipo de situaciones.
- Tú eres de la familia, la que no pertenece es ella ‒mi hijo me señala con el dedo mientras dice aquello, sólo quería irme y terminar con este teatro barato.
- Ethan tiene razón, vayan, me quedo aquí ‒les dedico mi mejor sonrisa amable e hipócrita, en realidad Alexander siempre decía que ocultaba algo, que era falsa y no sé qué otras cosas, no me importaban en realidad ya que eran verdad, ocultaba que lo odiaba, a esta vida y que quería irme, que fingía ser amable y dócil cual tapete al que pisan una y otra vez.
- No podría hacer eso Willow, deberías venir con nosotros ‒muerdo mi mejilla evitando mostrar alguna reacción de disgusto.
- Basta Claire, es mejor si no va, siempre lo arruina todo ‒con las palabras de Alexander cualquier otra objeción queda silenciada, gracias al cielo.
Veo como salen de la casa y al fin puedo suspirar tranquila, voy a la cocina, me preparo un sándwich sencillo, antes de comer saco un paquete de verduras congeladas para ponerlo en mi mejilla.
Miraba a la nada mientras como con calma, ya eran siete años desde que me casé y seis desde que nació mi hijo, siete años en este maldito infierno.
Cuando termino guardo todo en su lugar, me dirijo a la biblioteca, amaba el silencio y la tranquilidad.
Mientras ordenaba mi ropa, había llamado a un taxi, así que no tardó mucho en llegar, por ahora me quedaría en un hotel, tenía algo de ahorros, si algo no me podía quejar de Alexander era lo generoso que era, mes con mes me daba bastante dinero, al inicio lo usaba para cosas de la casa, pero él nunca estaba y todo se desperdiciaba, luego descubrí que podía pedir cosas con su tarjeta y guardé todo ese dinero, estaba en una cuenta aparte, quizás si había mentido al decir que no me quedaría con nada suyo, pero ese dinero no era algo que extrañaría.Quería comprar una casa pequeña y modesta, en un barrio bonito, donde todos los vecinos se conocieran y fueran como una familia.Bajo del taxi tras pagar, camino hacia la recepción y elijo una habitación para unos tres días, en ese momento debería buscar un lugar en alquiler o una casa.- Que pase una buena estancia ‒le sonrío a la amable recepcionista, camino al elevador y presiono para llamar, por suerte estaba cerca, así pronto pude llegar
Cuando desperté pasaban de las tres de la tarde, lo primero que hice fue correr al baño, sentía que mi vejiga explotaría en cualquier momento. Lo siguiente fue bañarme y salir a comer algo porque moría de hambre, el día era soleado y parecía reflejar un poco de mi estado de ánimo.Me había apresurado a ir al puesto de brochetas deliciosas, recuerdo que mi madre nos llevaba ahí a final de mes, la mujer siempre nos ponía un extra cuando las llevábamos a casa, o le cobraba meno si comíamos ahí.- ¿Willow? Chica, cuanto tiempo sin verte ‒miro con sorpresa a la mujer, no pensé que me reconociera.- Hola señora Jones, ¿cómo supo que era yo? ‒se había acercado para abrazarme.- Eres igualita que tu mamá, así que supuse debías ser tú ‒se separa y vuelve a su lugar, me siento y no puedo evitar sonreír, era como volver a mi infancia.- Gracias, ¿le encargo unas cuatro brochetas? Las suyas siempre han sido las mejores ‒y eso era verdad.- Claro que sí, ahorita te las pongo ‒ella toma algunas del
Cierro los ojos sintiéndome cansada como nunca antes, ni siquiera me había puesto de pie, de todos modos tendría que ir a maquillar el golpe.Estaba pensando que hacer a continuación cuando mi teléfono sonó, al sacarlo de mi bolso vi que era del hospital, por lo que respondí de inmediato.- Señora Redmond, debe venir de inmediato, la condición de su hermano ha empeorado, venga por favor ‒aquello hizo que todo mi cuerpo se pusiera frío.- Voy para allá ‒mi voz sale temblorosa, me pongo de pie y sin importarme nada más salgo corriendo del cuarto y de aquel hotel, le hago la parada a un taxi que va pasando y le doy la instrucción de ir hacia el hospital central.El viaje me parecía eterno, tenía tanto miedo no volver a verlo, y como si el conductor entendiera que era de vida o muerte, aceleró hasta que llegamos, bajo arrojándole el primer billete que veo en mi cartera.- Señorita, su cambio ‒escucho que grita pero me concentro en correr.- Soy familiar de Lucas, soy su hermana ‒suelto a
Cuando regresaron ya era bastante tarde, estaba acostada pero no dormida, había estado llorando mientras veía fotos de mi madre y mi hermano, antes de que la familia Langley apareciera y jodiera todo, no fue suficiente con haber engañado a mi madre con promesas vacías, también tuvo que apartarnos de su lado cuando más nos necesitaba, apenas pudimos verla cuando murió, sus últimas palabras fueron: cuida a tu hermano por mí.Y eso me llevó a otro recuerdo.Estaba tomando té con la señora Redmond cuando Lucas colapsó de repente, me había asustado tanto, de inmediato la señora llamó a la ambulancia y se lo llevaron de emergencia, una vez ahí le hicieron estudios y no pudieron dar con la causa, así que siguieron haciendo más y más, la señora Langley estaba de mal humor viendo el dinero que se gastaba en ese pequeño bastardo, a pesar de ver el malestar en su cara, no decía una sola palabra, poco sabía yo que estaba preparando algo peor.Había vuelto a la casa de los Redmond por petición de
A veces quería gritar de frustración y hartazgo, sentía que nada de lo que hacía era suficiente para nadie, me forzaba a bajar la cabeza y sonreír como si nada me afectara.- Te lo advierto, no molestes a Claire de nuevo ‒sujetaba mi mejilla dolorida, Alexander me había abofeteado de nuevo por las mentiras de esa mujer, como siempre me limitaba a asentir.- Lo lamento, no pasara de nuevo ‒digo bajo, me quedo en el suelo incluso después de verlo salir, odiaba esto, pero debía soportar, un día toda esta mierda terminaría y sería libre.Me pongo de pie con dificultad y salgo de aquella habitación, tras bajar escucho la suave música del piano y cuando llego a la sala, puedo ver a Alexander, Ethan y Claire en el piano, sin duda alguna eran una preciosa familia modelo, lástima que la esposa legal era yo, por desgracia.- Tía Claire, tocas tan bien, ojalá que fueras mi mamá ‒no era la primera vez que escuchaba aquello, en realidad no me importaba, nunca quise tenerlo, había sido condicionada
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