El rechazo de Lilith me dejó al descubierto. Sus palabras —“tu compasión es un lujo”— resonaban en mi cabeza como una verdad que no quería aceptar. Fui un idiota. Creí que mi título de Alfa, aunque vacío, bastaría para rescatarla. Solo logré ponerla en mayor peligro… y alejarla aún más de mí.
La rabia y la frustración querían empujarme a hacer algo grande, algo que demostrara mi poder. Pero por primera vez, la lógica venció al orgullo. Ella tenía razón. Un movimiento imprudente sería nuestra se