Marina
—No quiero alejarme.
Las palabras salen solas de mis labios y lo único que sé es que al segundo siguiente escucho un gruñido salir de los labios de Salvador, antes de que sus manos sostengan mi rostro y sus labios se junten con los míos.
Y el beso es…. arrollador.
Todo en él lo es.
Siento como su boca me devora con ansía, con necesidad, como si llevara mucho tiempo esperando que esto pasara y yo… yo le respondo de la misma manera.
No sé si ha sido por lo que ha pasado en la discoteca, por