Marina
Estoy tratando que el miedo no se apodere de mí, no puedo paralizarme ahora, mucho menos cuándo aún no he visto a Clara.
Pero el panorama no es para nada esperanzador, las cosas acaban de empezar y ya se han jodido.
Han explotado el acceso a la fabrica.
No hay escapatoria. No esta vez.
La puerta se cierra tras de mí con un estruendo metálico que resuena en todo el complejo abandonado. El eco es frío. Inhumano. Mis pies están firmes sobre el suelo, pero siento que el corazón quiere salirse