Salvador
La rabia es ahora mismo más grande que el dolor, y me concentro en ella, porque sé que en el momento en que deje que mi mente y mi corazón asimilen sus palabras voy a derrumbar.
Y no puedo hacerlo ahora.
No cuándo Marina está en peligro, cuándo mi primo me necesita, cuándo él también está sufriendo su pérdida.
No voy a dejar que el viejo infeliz me vea derrumbado, por eso inclino mi cabeza y pongo mis ojos en los suyos.
—Eres una escoria. No vas a salirte con la tuya—le digo y el malnac