Salvador
La noche ha sido un caos. Una explosión de emociones, golpes, miradas, palabras no dichas… y luego un beso que todavía siento ardiendo en los labios.
Sus gemidos se quedan tatuados en mi memoria, su cuerpo encajando con el mío como si hubiera sido hecho para mí. Cuando nuestros cuerpos se relajan, su cabeza queda recostada sobre mi pecho y por un instante siento que no necesito nada más en el mundo. Solo a ella. Solo a Marina.
Sentir el cuerpo de Marina junto al mío, desnudo, luego de t