Salvador
Las palabras de Marina aún resuenan en mi cabeza: “Voy a ir.”
No debería dejarla.
Mi cerebro me dice la tome de la cintura y la encierre en una habitación hasta que hayamos recuperado a Clara, pero si lo hago ella no me lo perdonaría.
Por eso, aunque todo dentro de mí me grita que no, sé que no tenemos opción. No después del video de Clara, no después de la amenaza tan clara de Joseph, ni mucho menos cuándo el plazo hasta hoy a las 8:00.
Y, joder… Marina no es solo valiente, es el cor