El estudio de televisión era más pequeño de lo que Valeria había imaginado. Dos sillones color crema frente a cámaras negras que parecían ojos gigantes. Luces LED que zumbaban suavemente. El aire acondicionado demasiado frío.
Valeria se sentó en el sillón, ajustando la falda de su traje, que había elegido para esa entrevista. Profesional. Seria. Confiable.
Mónica Herrera estaba detrás de las cámaras, con los brazos cruzados, asintiendo con aprobación. A su lado, Ruiz observaba desde su tablet,