La sala de juntas de Mura Diseño Integral olía a café recién hecho y tensión contenida. Valeria entró con la espalda recta, el traje gris planchado, el cabello recogido en un moño perfecto. Cada paso calculado, cada respiración medida.
Fingir control cuando todo se desmoronaba era un arte que había perfeccionado.
Víctor Mura estaba sentado a la cabecera de la mesa, con su tablet frente a él. A su lado, Mónica Herrera, la directora de comunicaciones. En la pantalla montada en la pared: el abogad