El precio del amar (3era. Parte)
Tres días después
En alguna parte de Kazanlak
Viktor
Para ver caer a Dominic necesitaba estar ahí. No me bastaba con mover piezas desde la sombra ni con recibir informes fríos. Quería la primera fila. Ver cómo la sangre se le escapaba del cuerpo. Quería escuchar las suplicas de Arianna cuando entendiera que no había salvación.
Por eso dejé Moscú. Por eso me instalé en mi fortaleza oculta en Kazanlak.
El secuestro ya estaba en marcha cuando llegué. Solo quedaba esperar.
Y ahí estaba en la sala.