Divinas Tentaciones
Un tiempo después
Kazanlak
Dominic
La boda marcó otra etapa en mi vida, fue un cambio radical que me costó asumir. Para colmo, Arianna no me lo hacía fácil: pretendía seguir su rutina en Divinas como si no estuviera embarazada. Y sí, tenía miedo… miedo de perderla, de que esa paz que respirábamos fuera efímera y que, en cualquier momento, Viktor irrumpiera en nuestras vidas para destruir mi felicidad.
Así, los meses siguientes fueron un verdadero calvario; o más bien, poco a poco fui calmándome, esperando el nacimiento de mi hijo, algo que aún me parecía irreal.
Pero todo tuvo sentido cuando escuché su primer llanto. Cuando tuve su cuerpecito tibio en mis brazos. Tan frágil, tan pequeño y, a la vez, tan fuerte, con una energía desbordante. Mi Alexei.
Desde entonces procuré dar mi mejor versión, a pesar de que por momentos ni siquiera sabía qué diablos estaba haciendo. Quien más disfrutaba verme perdido era Arianna… Y sí, fue una época rara, diferente, hermosa, entr