Mi vida contigo (1era. Parte)
Unos días después
Kazanlak
Arianna
Entendí desde el inicio que no estaba dispuesta a ser la presa. Nunca.
No a vivir huyendo, no a sentir al monstruo de Viktor respirándome en la nuca, no a perder al hombre que amaba por miedo. Así que jugué mis cartas con astucia… y con riesgo. Delante de Oleg Todorov no había margen para errores.
Nada estaba escrito. Un gesto fuera de lugar y aquella reunión podía terminar en una masacre. La tensión se podía masticar; el silencio, denso, era casi una provocac