Mi vida contigo (1era. Parte)
Unos días después
Kazanlak
Arianna
Entendí desde el inicio que no estaba dispuesta a ser la presa. Nunca.
No a vivir huyendo, no a sentir al monstruo de Viktor respirándome en la nuca, no a perder al hombre que amaba por miedo. Así que jugué mis cartas con astucia… y con riesgo. Delante de Oleg Todorov no había margen para errores.
Nada estaba escrito. Un gesto fuera de lugar y aquella reunión podía terminar en una masacre. La tensión se podía masticar; el silencio, denso, era casi una provocación. Aun así, Gustav se mantuvo firme a mi lado, sosteniéndome sin palabras. Dominic también. No se dejó intimidar por su padre ni un solo segundo.
Supongo que Oleg no tuvo más alternativa que ceder. O, más bien, retirar todo apoyo a Viktor y colocar a Dominic al frente de sus territorios antes de enfrentar una guerra que podía hacer caer su imperio como un castillo de arena. Al final del día, Dominic era su sangre. Y el apellido Todorov seguiría vivo en el mapa de la mafia.
No me libré, claro,