Un giro inesperado (2da. Parte)
El mismo día
Kazanlak
Arianna
Había pasado demasiado tiempo sobreviviendo en el mundo de la mafia como para no reconocer cuándo algo empezaba a devorarme viva. Conocía las reglas, los silencios, las miradas que mataban más rápido que una bala. Sabía cómo moverme. Pero esta vez no bastaba.
Viktor Dragomir ya no era solo un problema: era una guerra abierta. Y su padre… su padre era la única pieza capaz de detenerlo o de hundirnos a todos en el mismo pozo.
El silencio de Milos me crispaba los nervios.
Lo observé caminar por la habitación, lento, pensativo. Se detuvo junto a la ventana antes de hablar, como si necesitara distancia incluso de sus propias palabras.
—Arianna… —dijo por fin—. Voy a ser sincero contigo, aunque dudo que me escuches.
Crucé los brazos.
—Oleg Todorov es un sujeto complejo —continuó—. Frío. Astuto. Sin una pizca de remordimiento.
Lo interrumpí.
—Pero sigue siendo el padre de Viktor… y de Dominic —repliqué con firmeza—. Tiene autoridad sobre ellos. Y no creo que le