Un giro inesperado (3era. Parte)
El mismo día
Kazanlak
Dominic
Cuando Petar confesó que Arianna se había marchado a una reunión con mi padre, el miedo me atravesó sin pedir permiso. No fue solo temor: fue desesperación, fue angustia pura por su suerte. Oleg Todorov no era un hombre que negociara bajo presión. No admitía amenazas, ni chantajes, ni juegos de poder que no hubiera diseñado él mismo. Y Arianna estaba entrando directo en su territorio.
Quedarme quieto, imaginando el peor escenario, no era una opción. No después de t