El precio de amar (2da. Parte)
El mismo día
Kazanlak
Arianna
El miedo seguía prendido a cada poro de mi piel. Viktor era un monstruo, y yo seguía siendo su cautiva. Pero cuando las detonaciones estallaron afuera, algo dentro de mí se encendió. No fue alivio. Fue esperanza. Esa chispa obstinada que me impidió rendirme, la certeza irracional de que todavía podía existir un final feliz.
No tenía dudas: Dominic estaba ahí fuera. Viniendo por mí. Aun así, nada estaba escrito. Afuera debía librarse una guerra desalmada, una donde