Mi vida contigo (3era. Parte)
El mismo día
Kazanlak
Arianna
Jamás pensé que celebraría mi boda, o mejor dicho no era de esas niñas que creían en cuentos de hadas, tampoco cambió mucho mi percepción a medida que crecía, o simplemente aprendí a golpes que el amor no era una elección fácil. Pero Dominic se coló en mi vida, supo conquistarme con su rudeza, su torpeza y esa manera tan sincera de protegerme. Entonces no había más que pensar, sino ser su compañera con todas las letras.
La ceremonia fue sencilla pero emotiva, significativa y autentica. Ahí estaba Dominic luciendo una camisa azul remangada, la barba rebajada y esa mirada profunda que me atrapaba afirmando lo que sentía por mí a pesar de su miedo, de la incertidumbre del futuro.
Y la celebración fue ruidosa, las risas desbordadas, las palmas marcando el ritmo, los abrazos que apretaban fuerte y un cansancio delicioso en las piernas de bailar hasta el delirio festejando nuestra boda. Lo más importante Dominic mirándome como si el mundo se hubiera reducido a