Mundo ficciónIniciar sesiónEl video terminó, pero la imagen de su madre siendo arrastrada por los hombres de Lombardi se quedó grabada a fuego en la mente de Selene. La pantalla negra de la laptop reflejaba su propio rostro, pálido y descompuesto, y el de Florencio a su lado, una estatua de shock y de una culpa heredada.
El silencio en el penthouse ya no era tenso. Era un abismo. Un abismo de quince años de mentiras, de dolor, de una esperanza que acababa de nacer de la forma más






