267. El Pacto del Fin del Mundo
El mapa de la Antártida se quedó en la pantalla, una herida blanca y desolada en la oscuridad del estudio. La revelación de la Estación Vostok no trajo consigo un plan de acción, sino un silencio pesado, abrumador. La escala de la operación de Leonardo, su audacia para esconderse en el lugar más remoto e inhóspito de la Tierra, era la de un dios o la de un loco. Y ellos, una manada rota de monstruos y humanos, tenían que encontrar la forma de asaltar ese Olimpo de hielo.
—Es un suicidio —dijo B