Mundo ficciónIniciar sesiónEl "laboratorio digital" de Blandini no era una sala de hackers en un sótano oscuro. Era una suite en el ala oeste de la estancia, un espacio de paredes blancas y tecnología de punta que contrastaba brutalmente con la decoración rústica del resto de la casa. Monitores curvos del tamaño de ventanas, servidores que zumbaban silenciosamente y una conexión de fibra óptica directa a los centros de datos más seguros del mundo. Era el arsenal d







