Mundo ficciónIniciar sesiónEl viaje al sur fue un descenso a otro planeta. Dejaron atrás la arrogancia de Buenos Aires en un jet privado que Giménez había conseguido a través de canales que Florencio prefirió no conocer. Volaron durante horas sobre la inmensidad monótona de la pampa, un océano de tierra que luego dio paso a la estepa patagónica, un paisaje herido, barrido por un viento que, incluso a diez mil metros de altura, parecía tener una voz.
Se






