Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa libertad de Elio dejó un vacío inquietante. Era como haber soltado a un tigre en tu propio jardín con la promesa de que no cazaría en él. Una tregua firmada con un monstruo nunca era una garantía, solo un aplazamiento de la sentencia. Pero era el único movimiento que tenían. Con Elio fuera del tablero inmediato, podían concentrar todas sus fuerzas en la amenaza más sutil y quizás más peligrosa: Platina Luna







