Mundo ficciónIniciar sesiónLa despedida, cuando llegó, fue tan silenciosa como el resto de su extraña convivencia. A la mañana siguiente, Mar simplemente ya no estaba. Se había ido antes del alba, sin una nota, sin un adiós. Solo dejó sobre la mesa de la cocina su cuaderno de dibujos, abierto en la página que mostraba a la criatura de agua. Era un regalo y una advertencia. Un recordatorio de lo que era y de lo que podía llegar a ser.
Selene encontró el






