052. La Mujer que Dejaste Atrás ya no Existe
El sonido llegó primero como una vibración lejana en el aire, un latido discordante que no pertenecía al ritmo natural del bosque. Selene, que estaba en la sala principal limpiando la navaja de Florencio con un trozo de tela, se quedó inmóvil. Inclinó la cabeza, agudizando el oído. El zumbido se hizo más fuerte, más definido. El batir rítmico de aspas cortando el aire.
Un helicóptero.
El corazón se le detuvo y luego empezó a latir con una fuerza desbocada. Solo podía ser una persona.
Él.
Una