051. El Hambre de la Luna Vacía
El dolor era una marea. Subía, la ahogaba en olas de fuego blanco que le hacían perder el conocimiento por segundos, y luego bajaba, dejándola varada en una orilla de agotamiento y sudor frío. Selene yacía en la cama, el cuerpo un mapa tembloroso de agonía. La herida suturada a la fuerza en su costado era un sol negro que irradiaba dolor a cada rincón de su ser. Pero debajo de esa tormenta de sufrimiento, algo más estaba sucediendo.
Era una sensación sutil al principio, como un cosquilleo en la