CAPÍTULO 55: EL GUARDIÁN QUE NO PEDÍ
Eden
Despierto con un zumbido en los oídos y la cabeza hecha un desastre. Al principio, no sé si estoy soñando o si morí y fui al infierno, porque la decoración definitivamente grita mafia millonaria con complejo de Dios. Techos altos, muebles oscuros, un olor caro que no puedo identificar, pero que seguro cuesta más que mi salario anual.
Intento incorporarme, pero el cuerpo me pesa como si me hubiera pasado un carro por encima. Entonces lo veo sentado en un