La mañana siguiente, Liliana no salió de su habitación, se quedó ensayando paso tras paso, movimiento tras movimiento. Tenía que memorizar aquel baile y emularlo, aunque Karem fuese una profesional, ella era persistente y perfeccionista, por lo que no pensaba desistir hasta lograrlo.
Sólo salió para pedirle a su guardaespaldas desde la puerta, que le subiera una jarra con agua y un energizante. Sabía que necesitaba tener energía durante su ensayo y que no podía comer algo sólido pues terminar