—¿Así que esto es en lo que te has convertido? —dijo Elena con voz fría, cargada de juicio.
Emma alzó lentamente la mirada.
—¿Qué haces aquí? —preguntó Emma, limpiando las lágrimas de su rostro.
—Tú y yo tenemos que hablar —dijo con tono
—¿Ahora sí tienes algo que decirme, mamá?
Elena la miró fijamente, cruzando los brazos.
—Sé lo que haces con Franco. Lo vi salir de tu habitación —respondió Elena con un leve gesto de cabeza, como si hablara de un extraño.
Emma se encogió aún más, co