Franco entró a la mansión y subió corriendo las escaleras rumbo a la habitación de Emma. Justo cuando se dirigía a su puerta, la voz firme de Elena, lo detuvo en medio del pasillo.
—¡Franco! ¿A dónde crees que vas?
El guardaespaldas se detuvo en seco, se giró lentamente hacia su amante y se regresó hacia donde ella estaba.
—Me dirijo a la habitación de la Sra Liliana. Me pidió un encargo y le traigo respuesta.
—¿Estás seguro que es hacia allá que te dirigías? —cuestionó en tono sarcástic